Hace una semana, el mundo descubrió que existía una región en Georgia que se llama Osetia del Sur. También, los habitantes de este planeta descubrimos que el presidente de Georgia se llama Mikheil Saakashvili. Lo cual me hizo pensar en la cantidad de veces que he oído, en Europa, lo analfabetas que son los estadounidenses porque, por ejemplo, no saben cual es la capital de Dinamarca. Pues aquí, en el continente de los 2 mil años, tenían que acompañar la noticia con un mapa porque ni dios sabía si Georgia quedaba cerca de Moscú o en las estepas siberianas. Menos mal que siempre queda la Guía Michelin. Pero a lo que iba, el Sr. Saakashvili, harto de tanto oír que los Oestios del Sur querían independizarse, decidió simplemente tomar cartas en el asunto y estrenar todo esos bombarderos “made in USA” que Geooorge le ha proporcionado a precio de saldo. ¿Y después se extraña de que se quieran independizar? Pero vamos a ver “mio caro Mikheil”, tu mujer te dice que se quiere divorciar y tu para que recapacite ¿le das una somanta de ostias? Pero hombre que esas no son formas. Claro que Mikheil no contaba que Vladimir ya había pasado antes por allí y que, en vez de bombas, le obsequió a cada uno de los Osetios sureños un resplandeciente pasaporte. Y claro el presidente ruso -ese que puso Vladimir- y tal como indica su Constitución, ha tenido que defender a sus súbitos y, por lo tanto, entrar en Georgia cual desfile militar del 12 de Octubre. Y ya puestos, pues aprovechas y destruyes el principal puente de conexión con el Mar Negro. La base militar esta que no me da el ángulo con los misiles. Y aquel aeropuerto lleno de radares me hace interferencia. Tanque mal aparcado, bomba que te zurro. ¡Y venga p’alante! Ahora resulta que la UE y los USA están apuradísimos para que se retiren las tropas rusas de territorio georgiano pero claro, con tanto destrozo; la vuelta que tienen que dar. Que nada, que si todo va bien, regresarán a casa a finales de mes. A todo esto Geoorge tiene un cabreo morrocotudo porque está muy preocupado, últimamente, con los organismos internacionales Y Sarko que ya no sabe que decirle: Que si el presidente ruso -ese que puso Vladimir-le firmó seis puntos pero que en la ONU, con las prisas, solo le pusieron dos. Que si veto al canto, y en esas andamos.A todas estas, cuando hubo la repartición en 1991, de aquello que se llamaba la URSS, se olvidaron de Osetia y de Abjazia (Georgia), y de Alto Karabaj (Azerbaiyan), y de Transdniéster (Moldavia) y de Chechenia y los problemas no se solucionan ignorándolos. Bueno lo de Chechenia, de no estar arreglado, está en punto muerto, y nunca mejor dicho, después de dos guerras y algún que otro teatro fumigado. Pero volviendo a Osetia del Sur, sus ciudadanos hicieron un referéndum en 1992 reclamando su independencia, pero claro, en estas cosas te retrasas un año y adiós que te he visto. Sin embargo, el 12 de noviembre del 2006 hicieron otro pero bien hecho, con 34 observadores internacionales y el resultado estuvo ajustado: faltó el 1% de la población para que quedase más ajustado que un traje de neopreno, o sea, al 100%. Pero Mikheil dice que de independencia nada; que ya con Kosovo se gastó la cuota en Europa para los próximos dos siglos. Además que darle la independencia a Osetia del Sur y pedirla Abjazia es más rápido que un estornudo. Y claro, si tú a Georgia le quitas el 18% del territorio, le queda una representación olímpica del tamaño de Luxemburgo. Y a ver donde van a meter las bases los de las barras y las estrellas, después.
A este conflicto que nadie entiende porque todavía Mikheil no ha explicado porque le dio esa erupción bélica el día que los chinos nos sorprendían con su fuegos artificiales digitales. Lo que si es cierto es que en el Caspio hay 35 billones de barriles de petróleo y trillones de metros cúbicos de gas y allí están presentes las compañías occidentales, lideradas por BP. La estrategia de occidente es transportar todo ese petróleo y gas a través de los países fuera del dominio soviético y Georgia es una pieza fundamental. De llevarse a cabo el proyecto de la tubería “Baku-Ceyhan” podrían ofrecerle una cómoda alternativa a la Europa de la UE que depende en un 35% de la energía Rusa. Al gobierno ruso, hasta ahora, no ha parecido preocuparle mucho el proyecto de marras pero está claro que tampoco le va a facilitar la existencia. Señores y señoras, pónganse cómodos porque esto no acaba más que empezar…
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